La infancia mermada

Hoy he tenido la suerte de pasar un día de domingo con mi amigo Antonio y su familia. Hacia tiempo que no nos veíamos y echaba de menos las conversaciones sobre el ir y venir de nuestras vidas. Como los dos tenemos hijos pequeños era fácil elegir el tema de conversación y Antonio, profesor de secundaria y ex-psicólogo (acabó harto de la psicología), me confesó que cada día era más partidario de la genética que de la educación a la hora de formar la personalidad de un niño. “Los seres humanos no somos una tábula rasa” decía.

1x1.trans La infancia mermada

Su idea era que cada uno nace con unas características y si vive en un contexto medianamente adecuado éstas se van desarrollando. La educación, el modelo, los estímulos hacen algo, pero la base es la carga genética con la que nacen. Poco podía decir yo, con hijo e hija a cargo, cada uno, como suele decirse vulgarmente “de su padre y de su madre”, es decir, de carácter completamente distinto.

Las teorías y los libros dicen otras cosas. Hay quien se atrevía a decir “que si le hubiesen dado una docena de niños sanos, los habría podido convertir fácilmente en buenos doctores, magistrados, artistas, comerciantes, independientemente de sus hipotéticas tendencias, inclinaciones, vocaciones, raza de los antepasados”, pero cuando uno tiene hijos e hijas, éstos van demostrando desde muy pequeños un carácter, unas tendencias, que de alguna forma también marcan su educación.

Enlazando con la educación de los más pequeños, coincidíamos en la corta infancia que les estamos dando en general. La sociedad actual en la que vivimos, empuja a los menores a crecer rápidamente y convertirse en adultos sin apenas tiempo de disfrutar de los juegos, de la ingenuidad, de la imaginación, de la familia, etc. Percibimos los dos un acortamiento de esta etapa de nuestras vidas que debería de ser la más feliz e intensa. Casualmente y afortunadamente, leo esta noche en el periódico El País el artículo sobre el libro “Bajo presión” en el que el autor Carl Honoré describe las presiones a las que es sometida la infancia en la actualidad, especialmente en las clases medias del mundo desarrollado. Un artículo sobre las figuras de los padres del siglo xxi y sobre las medidas que se están tomando ya en algunos países para paliar la presión a que se somete a la niñez.

¿Qué opinión te merece la formación de la personalidad? ¿Consideras que nacemos o nos hacemos?

¿Estás de acuerdo con Carl Honoré y la visión de la educación en el siglo xxi?

Nos vemos en los comentarios.

Pedro Velasco Alonso

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